Mostrando entradas con la etiqueta Oniricos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oniricos. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de junio de 2011

En cada estación.

Para llegar al punto de encuentro del grupo de los oniricos espero en una plataforma elevada un tren que pasa cada cierto tiempo. Veo a lo lejos carteles que informan su itinerario pero los simbolos expuestos son a primera vista incomprensibles, pero de alguna manera doy por entendido el significado y planifico mi rutina. El tren en cada estacion abre las puertas y deja entrar el sol, entre cada estacion no hay sonidos ni luces que entren por las ventanas, solo un vacio que puedes observar desde la ventana que esta junto a tu asiento. Ya conozco el camino, se quienes entraran en cada estacion, inclusos algunos son del grupo de los oniricos pero permanezco interesado en algun libro con simbolos incomprensibles y me cuento una historia a mi mismo para entretenerme. Luego en un momento el tren empieza a descender lentamente y escuchas el golpeteo mecanico habitual de un tren con las vias, pese a que seguimos suspendidos en el vacio. Atravesamos una nube donde acaba la luz y entramos en la oscuridad absoluta de los tuneles. Las puertas se abren y entran mas pasajeros sin rostros, pero mi vista trata de mantenerse quieta en el libro de simbolos incomprenssibles hoja tras hoja asumiendo historias, los sujetos se paran frente a mi a esperar, como yo, que la puerta se abra en su respectiva estacion de destino.

jueves, 28 de abril de 2011

En el camino

Normalmente, el camino al punto de encuentro de los oníricos era un momento muy personal, de observación acerca de lo que fabricaba tu mente. Los sueños son interpretaciones de las realidades que observas y puntos de interés que se quedan en tu subconsciente, desde el detalle de un auto que viste en la mañana al ir a trabajar, hasta la escena de una película o serie de televisión. Nuestro interno espectador se impresiona con algunos detalles que después deja volar libre mezclandolo con su propio racionamiento plasmado en sueños. Esperaba el tren en la misma esquina tumultuosa cuando vi una sombra pasar frente a mi, se detuvo para hacerse clara y me sonrió. Recién estaba aprendiendo a interactuar con las personas del grupo de los oníricos, normalmente llegas por instinto propio pero es difícil diferenciar entre las imágenes que habitan tu subconsciente y las personas que lo comparten. La ultima vez que vi su sonrisa, ella estaba recostada en mi pecho jugando con mis cabellos, y esta vez se ofreció amablemente a acompañarme en mi tren al punto de encuentro.

martes, 26 de abril de 2011

Una cara conocida, otra no...

Fuera de los sueños espontáneos en la realidad de los oníricos, acompañados de migrañas, mordiscos y jaquecas; existen otros sueños que son recurrentes donde personas conocidas interactuan entre ellas pero sabes que ni se conocen. Me encuentro en una especie de bar con un amigo y hay una tercera persona que hasta el momento no logro identificar; este tipo de sueños trato de transcribirlos lo mas rápido posible para evitar que los detalles se borren como es de costumbre con la medida que uno gana conciencia al despertar, apunto los detalles en una libreta de notas junto a mi cama, a modo de bitácora de sueños. Pero esta tercera persona no termina de identificarse tanto en el desarrollo del sueño como en la realidad, es un tanto frustrante. Mi amigo Roberto nos habla de una chica, a la que el actualmente pretende, pero ella no sabe que se conocen desde antes, cuando el no tenia un trabajo tan bueno ni apariencias que ella finalmente aceptara, al parecer ella no lo reconocía aun, y esta persona que no logro identificar lo incitaba a ser cruel ya que antes lo había rechazado. Roberto me miraba como esperando que le diga lo contrario, pero ni una palabra salia de mi boca mientras trataba de identificarlo, encontraba rasgos mezclados de otros en este sujeto pero seguia frustrado en el intento de identificarlo. Roberto seguia esperando una respuesta de mi parte pero fue cuando nos dicen que tenemos que irnos, hay una cola para recoger los abrigos y el sujeto jala a Roberto a un costado y sigue hablándole mientras yo pago mi cuenta. Luego abandonamos el lugar y la realidad. Siento que debo hablar con Roberto hoy, pese a que la idea por identificar a este sujeto aun me intriga.