Normalmente, el camino al punto de encuentro de los oníricos era un momento muy personal, de observación acerca de lo que fabricaba tu mente. Los sueños son interpretaciones de las realidades que observas y puntos de interés que se quedan en tu subconsciente, desde el detalle de un auto que viste en la mañana al ir a trabajar, hasta la escena de una película o serie de televisión. Nuestro interno espectador se impresiona con algunos detalles que después deja volar libre mezclandolo con su propio racionamiento plasmado en sueños. Esperaba el tren en la misma esquina tumultuosa cuando vi una sombra pasar frente a mi, se detuvo para hacerse clara y me sonrió. Recién estaba aprendiendo a interactuar con las personas del grupo de los oníricos, normalmente llegas por instinto propio pero es difícil diferenciar entre las imágenes que habitan tu subconsciente y las personas que lo comparten. La ultima vez que vi su sonrisa, ella estaba recostada en mi pecho jugando con mis cabellos, y esta vez se ofreció amablemente a acompañarme en mi tren al punto de encuentro.
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