Esta mañana un segundo antes de despertar, quise detenerme entre los dos mundos, el consciente y el inconsciente, mis sueños eran en blanco y negro y me di cuenta del extenso tiempo que había permanecido dentro de ellos. Recordé el tren que había abordado y que me había llevado por toda una ciudad, en mi sueño era un estudiante que cruzaba la ciudad para asistir a clases. subía al tren en medio de una multitud de niños pequeños y me di cuenta que yo no les llevaba tanta diferencia. Donde abordaba el tren era ruidoso y multitudinario, incluso lleno de transito pero a la medida que avanzábamos la ciudad cambiaba y mientras llegaba a mi destino todo se hacia distinto, como si abandonáramos dicha realidad. Bajaba en una estación pequeña rodeada de edificios y el camino se hacia muy familiar a medida que avanzaba, hasta que antes de subir unas escaleras vi una pequeña cafetería donde atendía una chica que que me sonreía. Frente a ella estaba un joven que no quería pagar la cuenta, y voltea hacia mi y le dice que yo le debo dinero así que yo pagaría su cuenta, ya que antes que termine el día el me dará algo que yo necesito, y sale corriendo hacia donde yo me dirigía. La chica y yo nos miramos y no entendimos, pero dentro de mi mente en ese instante supe que tenia razón y todo lo que significaba la sonrisa chueca que me dio antes de salir corriendo. Le dije que estaba bien y deje unas monedas en el mostrador y me apure el paso hacia mi destino, que estaba al borde de todo, una especie de local pequeño de un piso que literalmente estaba al borde de todo, como si fuera un dibujo donde ya lo que lo rodea es un simple blanco. Entre y me encontré con otros como yo que esperaban el enfrentamiento, sobre que tan elaboradas iban a ser nuestras realidades creadas.
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